VI. ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE CELEBRAR EL “DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER”?

Desde 1911 se celebra el día 8 de marzo como el “Día Internacional de la Mujer”, una fecha que conmemora el movimiento pro-derechos de las mujeres en la lucha por la equidad en materia jurídica, laboral, cívica y social.

El primer documento histórico que reconoció la igualdad de derechos para las mujeres fue la “Declaración de Derechos de la Mujer y la Ciudadana” en 1791, que emanó de la Revolución Francesa. A este reconocimiento siguió el comienzo de una intensa lucha social a inicios del S. XIX por los derechos de las mujeres, principalmente en Europa y los Estados Unidos, que fue consistente y permanente, pero que no logró cosechar sus primeros frutos formales sino hasta principios del S. XX.

Basta recordar que apenas en 1918 se aprobó el derecho femenino al voto en Reino Unido; en Estados Unidos en 1920 y hasta 1967 el derecho al voto para la mujer afroamericana. En México, apenas en 1953 se reconoció este derecho constitucionalmente. En El Salvador en 1939, en Guatemala en 1946, en Honduras en 1955 y en Colombia en 1957, por citar algunos ejemplos.

Es difícil creer que muchas de nuestras madres hayan nacido en sociedades en las que, por la única razón de ser mujeres, no contaban con el derecho fundamental de participación cívica para ejercer su voto. ¿Cómo hacer valer su opinión? ¿Cómo defender sus intereses personales y familiares si ni siquiera podían votar?

El acceso al voto trajo consigo una mayor participación política de las mujeres y, por ende, mayor reconocimiento a sus derechos laborales y jurídicos. No obstante, el proceso para llevar a nuestras sociedades a la equidad de género está lejos de haber concluido. Es importante que gobiernos y pueblos no cesen en este esfuerzo, al ser las mujeres las principales encargadas del cuidado de las familias y de la educación de los hijos en el hogar. Adicionalmente, las mujeres que logren alcanzar su potencial productivo podrán maximizar su contribución al desarrollo económico.

Esta realidad se traslada a la mujer migrante con características de particular vulnerabilidad. Se sabe que el motivo principal por el cual las mujeres migran es la búsqueda de una mejor calidad de vida para ellas y sus familias; las mujeres suelen migrar en compañía de sus hijos, con frecuencia menores de edad. Adicionalmente, pueden ser víctimas de explotación sexual o trata en el trayecto. En consecuencia, enfrentan circunstancias de mayor riesgo que los hombres migrantes y requieren de atención y apoyo especiales.

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular recientemente adoptado en el marco de Naciones Unidas, incorpora 23 objetivos medulares entre los que se encuentran los de “Mejorar la protección, asistencia y cooperación consulares a lo largo de todo el ciclo migratorio” y “Velar por que todos los migrantes tengan pruebas de su identidad jurídica y documentación adecuada”.

Coincidentemente, el Gobierno de México a través de la estrategia de protección al migrante trabaja intensamente para incrementar el alcance de la asistencia y protección consulares a sus nacionales, en particular en los Estados Unidos, a través de su red de 50 Consulados, que como parte de sus tareas cotidianas despliegan programas orientados a la protección de la mujer migrante y trabajan intensamente para emitir documentación consular a los migrantes de origen mexicano, con el debido sustento en documentación originaria de México que pruebe su nacionalidad e identidad y que sea verificable; de tal forma que, los pasaportes y matrículas consulares que obtienen nuestros connacionales, sean documentos sólidos, reconocidos por las autoridades locales, que les ofrezcan un canal válido de identificación.

El “Día Internacional de la Mujer” es una fecha que nos permite recordar la relevancia de la equidad de género y del esfuerzo que conjuntamente debemos continuar haciendo para alcanzarla, en beneficio de mayores niveles de desarrollo para nuestras sociedades.

Dallas, EUA, marzo 2019.

  1. La autora del presente artículo es Cónsul Adscrita de México en Dallas. Tiene una trayectoria de 20 años como diplomática mexicana, especializada en temas consulares de México en los Estados Unidos.

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