EDITORIAL

Estimados amigos, escritores y lectores de ADE, desde las páginas de esta publicación les estamos enviando nuestros mejores deseos, para que el año que comienza se convierta en un periodo de tiempo en el que reine la paz entre todos y que sus anhelos se conviertan en realidades, tanto en lo espiritual, como en lo material.

Mis colegas diplomáticos de profesión, se proponen hacer llegar mensajes positivos sobre el futuro de la humanidad y en particular de nuestro país. Asimismo, algunos trabajos tienen el propósito de compartir conocimientos que puedan ayudar a ver la vida de un modo diferente o contribuir con quienes estudian los temas aquí expuestos. Finalmente, no por menos importantes, publicamos relatos o narraciones en los que se vuelcan vivencias enriquecedoras y experiencias de todo tipo, que en último caso, permiten saber de primera mano la forma en que viven y trabajan los diplomáticos que se han desempeñado en diferentes ámbitos, países y circunstancias, a veces positivas u óptimas y en ocasiones enfrentando situaciones difíciles. En ello se incluye a sus respectivas familias.

Deseamos a todos nuestros semejantes que el año que iniciamos sea la oportunidad para alcanzar nuestros mayores anhelos. Que el bienestar, la paz y la felicidad nos acompañen.

Como en ocasiones anteriores, los contenidos de la revista trimestral ADE, presentan asuntos diversos, ya sea de tipo académico, cultural, o anecdótico. En primer lugar, la acostumbrada sección de @@ Charla Cibernética con el Emba @@, en el que aborda un tema de tipo histórico-político-cultural y hasta administrativo: I. “El Penacho de Moctezuma. Mito y Realidad”. En el cual nuestro colega del Servicio Exterior Mexicano, el embajador Enrique Hubbard Urrea afirma: “Pues resulta que el emba se puso serio como parte de sus propósitos de año nuevo y ha producido una pieza literaria acorde con su inveterada costumbre de escribir sobre lo que ignora. Ay sabrán si se arriesgan a leerla. Buena suerte.

En el año de 1994 regresé al servicio exterior después de un breve paso por el gobierno del estado de Sinaloa, donde había sido representante en el entonces Distrito Federal y luego director del fideicomiso de promoción del turismo (Promotur), básicamente a cargo, en este último caso, de la culminación del proyecto “Marina Mazatlán”.

A mi retorno, el Subsecretario de Relaciones Exteriores me comisionó a la consultoría jurídica del secretario, donde me hice cargo de diversas carteras. Tal vez porque nadie lo quería o probablemente porque no se le daba mucha importancia, descubrí al tramitar el caso de una pintura en posesión de nuestra embajada en Nicaragua que era reclamada por el gobierno de dicho país, que el tema de bienes culturales estaba acéfalo, así que a falta de otro incauto me lo asignaron y ello desencadenó todo lo que vengo a narrarles hoy.

En aquellos días recibí un lote de bienes arqueológicos recuperados por nuestro consulado general en Houston, que por cierto resultaron ser todas réplicas, pero la ceremonia se realizó y ahí se dio a conocer en la TV que había un responsable de esos temas y que ese responsable era yo. Estaba pendiente de responderse una invitación de César Costa y Rebeca de Alba, quienes conducían un programa matutino de comentarios en Televisa y deseaban entrevistar a alguien sobre el tema del Penacho de Moctezuma. Era obvio que debía acudir yo, máxime cuando no había otro voluntario. Esa fue la primera vez en mi vida que estudié algo sobre el Penacho.

Supe que en Viena estaba un bien cultural que popularmente se conocía como el Penacho de Moctezuma, pues se decía que Moctezuma lo había enviado a Hernán Cortez como regalo y Cortez lo había remitido a España, donde el Rey a su vez lo obsequió a sus parientes (Carlos V era alemán), hasta llegar a Austria donde se encontraba ahora.

Con esa escasa información me lancé a la entrevista y salí más o menos bien librado del trance, aunque más tarde cayera en cuenta de que dije varias inexactitudes. Pero en la Cancillería quedaron muy complacidos con la entrevista, según algunos porque me conduje bien y según otros porque finalmente habían encontrado a alguien que le entrara al asunto del Penacho…”

II. La rica experiencia diplomática del embajador Jorge Castro Valle la ha venido compartiendo en sus artículos enmarcados en “Por los Caminos del Norte” y en esta ocasión nos obsequia con la Parte II – Escandinavia: “En la anterior edición de la revista de la Asociación de Diplomáticos Escritores (ADE) abordé la primera parte del capítulo “Por los Caminos del Norte” relatando algunas vivencias y anécdotas de mis comisiones en países de Norteamérica.

En esta segunda parte me gustaría compartir con los lectores – desde una perspectiva personal – mis experiencias como embajador en dos países del norte de Europa: Suecia y Noruega.

Países Nórdicos – Escandinavia

Antes de entrar en materia, me parece pertinente diferenciar entre dos términos, que frecuentemente se utilizan como sinónimos, sin serlo: países escandinavos y nórdicos.

Escandinavia está compuesta por Dinamarca, Noruega y Suecia, en tanto que los países nórdicos son, además de los tres anteriores, Finlandia e Islandia. Dicho de manera simplificada, todos los países escandinavos son nórdicos, pero no todos los nórdicos son escandinavos.

Vistos superficialmente desde fuera, estos países aparentan una gran homogeneidad, en particular en lo que respecta al llamado modelo nórdico de bienestar (organización y financiamiento de sus sistemas de seguridad social, salud y educación), así como la prioridad que asignan a la igualdad de género o al “lagom”, término en sueco que equivale al “justo medio”, es decir, lo suficiente para llevar una vida equilibrada tanto en lo individual como en sociedad.

Sin embargo, con una mirada más a fondo, pueden detectarse notorias diferencias entre ellos:

Dinamarca, Noruega y Suecia son monarquías constitucionales, en tanto que Finlandia e Islandia son repúblicas.

Dinamarca, Finlandia y Suecia son miembros de la Unión Europea (UE); Islandia y Noruega no lo son, sino que pertenecen a la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC).

Dinamarca, Islandia y Noruega son miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); Finlandia y Suecia son neutrales.

Aún entre países con raíces comunes, un pasado histórico compartido y grandes afinidades culturales como Suecia y Noruega, pueden observarse rasgos diferenciadores. Ir descubriendo esos sutiles matices fue una interesante experiencia en mis gestiones diplomáticas en Estocolmo y Oslo.

SUECIA

Mi misión como embajador de México en Suecia – de 2001 a 2003 – siempre tendrá un significado emotivo muy especial para mí, por múltiples y diversas razones.

Ante todo, porque Suecia fue mi primera titularidad de embajada, siete años después de haber ascendido al rango de embajador en 1994.

Pero también porque mi gestión diplomática se vio enmarcada en una serie de coincidencias históricas, de tipo familiar, entre las que destacan las siguientes:

  • Uno de mis predecesores en tan honroso cargo fue mi padre, Alfonso Castro Valle, un cuarto de siglo antes que yo.
  • Los dos fungimos como embajadores en Estocolmo durante las respectivas gestiones como secretarios de Relaciones Exteriores de Jorge Castañeda, padre e hijo.
  • Ambos presentamos nuestras cartas credenciales al mismo Rey, Carlos XVI Gustavo.
  • Y nos correspondió el honor de acompañar a la pareja real sueca en sus hasta ahora únicas dos visitas de Estado a México, a él en 1982 y a mí en 2002.

En lo personal, para mi esposa Greta y para mí, Suecia ocupará siempre un lugar privilegiado en nuestros corazones pues contrajimos matrimonio en Estocolmo en 2001, donde pasamos más de dos inolvidables años rodeados de maravillosas amistades, muchas de las cuales conservamos hasta el día de hoy…”

iii. El mundo: signos de cambio. por Leandro Arellano[1], quien al tiempo de analizar la situación mundial ofrece expectativas sobre el futuro de la vida entre las naciones: “El mundo se ofrece en panorama. ¿Adónde va? Son días agitados y revueltos: tiempos de cambio.

En años recientes la humanidad ha transitado del fin de una era a una nueva que no acaba de perfilarse por completo. Y las tendencias que apuntan como novedad no son nada alentadoras.

Tres décadas han transcurrido ya de que acabó la Guerra fría, de que se extinguió la rivalidad Este–Oeste. Ese acontecimiento contuvo la inminencia de una guerra nuclear, liberó a Europa Oriental y otros países del comunismo y transformó el debate internacional.

La caída del Muro de Berlín en 1989 resume y simboliza ese instante histórico, el fin de aquella etapa desventurada. El derrumbe del Muro guarda una significación particular, también, porque mostró al mundo, así fuera fugazmente, que es factible la paz universal.

En reemplazo del sistema de la Guerra fría se levantó, con abrumadora propaganda, la llamada “Globalización”. La divulgación que recibió hizo creer a muchos que los efectos de dicha Globalización se tornarían en panacea de los problemas mundiales y que el planeta ingresaba a una etapa de paz y de progreso. Obstinados impulsores de esa corriente fueron Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Karol Wotjila.

Desde luego, las grandes corporaciones mundiales y los grandes capitales se afanaron en la imposición de ese sistema globalizador que, con el anzuelo de la modernidad –apoyada en las nuevas tecnologías-imperaría en el universo. La propaganda orquestada con ese fin promovió e impuso la apertura mundial de muchos países al comercio mundial, privilegiando los intercambios libres de bienes, servicios y capitales, pero no de las personas. Se produjo así, entre otros resultados, un incremento acelerado de la pobreza y la migración de millones de desamparados en busca de trabajo y seguridad. El fenómeno migratorio constituye hoy uno de los más arduos dilemas internacionales.

Igual, el aliento y los anhelos de aquel fenómeno mostraron fisuras rápidamente, con la manifestación de nuevos y atroces desafíos que se expresaron de modo virulento. Entre ellos y en sitio prominente, el del extremismo religioso, patente en la saña del terrorismo religioso que destruyó Las torres gemelas en Nueva York, en septiembre de 2001.

En materia económica –a la que sobre todo apostaba la Globalización- el derrumbe financiero mundial de 2008 puso en evidencia la fragilidad del sistema: artificial y codicioso. Fue efímera, así, la vigencia de la Globalización y más allá de la difusión copiosa de las nuevas tecnologías, sus consecuencias fueron más bien desalentadoras.

Para establecer un nuevo orden mundial, un nuevo sistema de gobernanza universal, nada se ha anunciado o previsto formalmente. Nada, salvo dos o tres fenómenos que se han, que se van manifestando de manera espontánea. Esos fenómenos se magnifican al entreverarse con antiguos problemas y, desde luego, a esa masa compleja se suman nuevos retos.

Un suceso importante es, quizás, la lamentable tendencia que va cobrando fuerza entre las naciones y consiste en el rompimiento de las formas del trato social –ni qué decir diplomático- por parte de los mandatarios nacionales. En efecto, un número de mandatarios, un grupo creciente de líderes formales de varios países –Hungría, Polonia, Brasil, Nicaragua, Venezuela, Turquía, Filipinas, Rusia, Estados Unidos, basten estos ejemplos, la lista no acaba ahí- con distintas tendencias ideológicas, exhiben una conducta, un comportamiento personal poco o nada considerado…”

 

IV. Por otra parte, el embajador Sergio J. Romero Cuevas ofrece un panorama de la situación internacional partiendo de la actuación del gobierno de los Estados Unidos de América y sus relaciones con Irán y otros países del Continente Americano. Su trabajo se titula: “John Wayne, Relouded, Cabalga de Nuevo.”

En su artículo escribe: “En estos días de inicio del 20/20, nos despertamos con noticias alarmantes sobre la situación en Medio Oriente, provocada por el incremento de tensiones entre los Estados Unidos e Irán. Las últimas se refieren al asesinado en Irak de un general iraní, Qasem Soleimani, el más importante de la Guardia Revolucionaria, así como otras diez personas dirigentes de milicias iraquíes, en un bombardeo ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump y ejecutado en una zona cercana al aeropuerto de Bagdad.

Las reacciones en Irán y en Irak no se hicieron esperar: miles y miles de iraníes salieron a las calles para recibir el cadáver del general y a su sepelio y a exigir venganza, mientras el dirigente principal del país, Ayatola Jamenei, prometió vengar el crimen atacando objetivos militares estadounidenses y de Israel. En Irak, el parlamento votó una resolución exigiendo la salida de su territorio de las fuerzas militares de EEUU y de sus aliados y el primer ministro convocó al embajador estadounidense para que la retirada se lleve a cabo de manera coordinada.

El mandatario estadounidense, por su parte, amenazó con atacar 52 objetivos en Irán, incluyendo sitios histórico culturales, si este país atenta contra estadounidenses, y advirtió a Irak que sus tropas no abandonarán su territorio hasta que este país pague por la base militar que les construyó.

He señalado en oportunidades anteriores que desde hace varios años, Estados Unidos e Israel decidieron desestabilizar a los enemigos del Estado judío y que pusieron en marcha un plan comenzando en Libia, en donde no solamente lograron derrocar y que se asesinara al dirigente Muamar Gadafi en 2011, sino que dejaron a este país en ruinas y, hasta hoy, sumido en el caos, después de haber sido la nación con el mejor Índice de Desarrollo Humano del Continente Africano.

Conseguido este “éxito”, comenzaron sus acciones en Siria con el objetivo de desplazar del poder al presidente Bashar Al Assad con la introducción al país de guerrilleros yihadistas, bien armados y abastecidos de pertrechos, se dice, por Israel y Arabia Saudita.

Estados Unidos decidió, apoyado por sus aliados europeos, ir a Siria a “acabar con los islamistas de Al Qaeda” y el Estado Islámico, sus supuestos enemigos, y otros grupos radicales, que luchaban contra Assad al mismo tiempo que unos pocos disidentes sirios. Se trataba de crear un escenario igual al de Libia en donde la población se alzaba contra el dictador hasta derrocarlo.

La rebelión, al principio, logró importantes triunfos militares con ayuda occidental y provocó el éxodo de miles de sirios hacia naciones vecinas y Europa, hasta que Rusia decidió intervenir militarmente en apoyo y por invitación del gobierno sirio…”

V. Para los estudiosos e investigadores de las relaciones de México con España y los seguidores del llamado exilio español, el embajador Everardo Suárez, se está convirtiendo en una de las principales fuentes que aportan datos, hechos y bibliografía sobre dicho asunto. Con su trabajo titulado: “El Vita. Un Episodio Furtivo en la Historia de las Relaciones de México y España”.

El autor comienza explicando lo siguiente:En septiembre de 1936 la situación del gobierno de la República Española ya era políticamente delicada y frágil en el plano militar.

El levantamiento militar del 18 de julio de ese año ya se había extendido por el país. El golpe de estado perpetrado por la alta oficialidad del ejército se consolidó y atrajo a los principales generales, todos ellos con mando directo en las fuerzas armadas y todos ellos de filiación monárquica, conservadora, clerical y anticomunista.

De ese grupo de generales facciosos sobresalían: José Sanjurjo, Emilio Mola, Gonzalo Queipo de Llano, José Yagüe, Manuel Goded y Francisco Franco. El jefe de la revuelta en sus inicios fue el general Sanjurjo que murió en un extraño accidente de aviación. Francisco Franco, que no fue el líder original y uno de los últimos comandantes en sumarse al pronunciamiento, asumió el mando de la rebelión a finales del mes de septiembre de 1936.

Dos meses después del levantamiento contra el orden legal constituido, las fuerzas rebeldes ocupaban una porción del territorio que equivalía a una tercera parte del país que se extendía de Málaga y Sevilla en el sur; a Asturias y Santander en el norte; y de Salamanca en el occidente a Huesca en el oriente. La capital, Madrid, era asediada desde Segovia, Ávila y Soria. Para esas fechas la república ya había perdido importantes centros urbanos como: Sevilla, Irún, Talavera, Córdoba, San Sebastián y, como se señaló, los franquistas avanzaban hacia Bilbao y Madrid.

El golpe de estado se había convertido en una autentica y abierta guerra civil. Por esos días el conflicto se había definido en términos de una guerra popular por parte del gobierno republicano, apoyado por sindicatos, agrupaciones campesinas, partidos políticos de izquierda, centro- izquierda y republicanos. Por otra parte, los militares golpistas habían confirmado su vocación conservadora y monárquica y se habían definido como un movimiento de corte fascista, identificándose desde un principio con la Alemania nazi y la Italia fascista.

En este ambiente de enfrentamiento militar y de subversión, Francisco Largo Caballero asumió la jefatura de gobierno en septiembre de 1936. Al mismo tiempo en el bando republicano se produjo una crisis entre las organizaciones políticas (existía un gobierno de coalición) por la definición del curso de la guerra y por el proyecto de los sectores radicales de iniciar una revolución, aprovechando el surgimiento del conflicto.

Largo Caballero era un dirigente histórico del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT). A partir del gobierno de este personaje las dirigencias del Partido Comunista y algunos líderes anarquistas aceptaron participar en la administración para reforzar a la coalición gubernamental conocida como Frente Popular.

Con este tipo de acuerdos políticos y ante el hecho de que la república enfrentaba una guerra civil contra el fascismo el gobierno inició un acercamiento con la Unión Soviética, que habría de redituar en el plano diplomático, en el suministro de equipos y armamentos y en la asesoría militar. Se debe recordar que la política internacional de José Stalin impulsaba, por medio de la Internacional Comunista o COMITERN, la creación de frentes populares como recurso para participar en los sistemas políticos de “democracia burguesa” y para contener al fascismo.

En estas circunstancias el gobierno de Largo Caballero evaluó los siguientes hechos: los avances que registraban las fuerzas rebeldes de Franco, la inminente posibilidad de que se estableciera un cerco en torno a Madrid, la necesidad de que el gobierno republicano se trasladara a otra ciudad, Valencia o Barcelona de preferencia, la importancia de asegurar suministros para la población y materiales de guerra para el ejército republicano y, ante todo, poner a salvo los recursos, valores y patrimonio de la república.

Un artículo del historiador español Santos Juliá, profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, publicado en la revista Historia, serie “La Guerra Civil”, número 7 de 1986, expone que el 15 de octubre de 1936 Largo Caballero se reunió con el embajador de la URSS en España para consultarle sobre la posibilidad de que ese país pudiera custodiar una parte de las reservas de oro del Banco de España.

De acuerdo con Santos Juliá el gobierno soviético aceptó la propuesta y se trasladaron a Odesa desde el puerto de Cartagena 7,780 cajas con lingotes de oro en cuatro buques rusos. Según este autor con ese hecho se consolidó la dependencia de la república española con respecto a la Unión Soviética. Otros depósitos de oro se hicieron en Turquía, Checoslovaquia y Hungría…”

VI. Enrique A. Romero Cuevas, es un asiduo narrador de acontecimientos y peripecias que le rodearon, tanto en el Servicio Exterior Mexicano, como durante su vida en su natal Estado de Guerrero y posteriormente en la capital de la República Mexicana. En esta oportunidad nos ofrece “Relato de Infancia”:

“Dado que en este año se cumplirá el LI aniversario de los lamentables hechos que tuve el casual infortunio de testificar, me decidí a escribir respecto a los recuerdos que están grabados en mi memoria.

Era el 30 de diciembre de 1960, teniendo yo a esa fecha 11 años cumplidos. Me encontraba frente a nuestra casa, jugando con mis canicas solitariamente a “la roncha”, juego que consistía en sacar de un círculo que dibujábamos en la tierra, pues no existía aún pavimento, el mayor número posible de canicas, que naturalmente cambiaban de dueño para quien tuviera una mejor puntería; a poca distancia, Javier Gómez y Luis Flores, que fueron mis mejores amigos de la cuadra, pero que teníamos cerca de dos meses de estar distanciados por causas para mí completamente inexplicables.

Con ellos y otros amiguitos más compartimos durante nuestra infancia muchas horas de juegos muy variados; de paseos al campo para cazar víboras; de capturar escarabajos de color verde, porque los negros creíamos que tenían veneno, que llamábamos genéricamente Tomayates, subiéndonos a los árboles o jalando las ramas del Guamúchil, donde hervía de esos insectos quizás por ser su alimento preferido, para luego jugar con ellos como si fueran minúsculos helicópteros, amarrándoles un hilo a una pata hasta que se les desprendía y, liberados, volvían a sus árboles y su corta vida; de relatos escalofriantes con consejas y leyendas pueblerinas sobre La Llorona, el diablo y otros seres imaginarios pero que igualmente nos ponían los pelos de punta, y de muchas otras puntadas que caracterizaron nuestra aún temprana edad.

Estaba pues jugando mis canicas cuando escuché el inconfundible ruido que hacen las botas de los militares cuando marchan disciplinadamente; vimos sobre nuestra calle, Emiliano Zapata, que bajaba un pelotón. Suspendimos nuestro respectivo juego al verlos aproximarse a nosotros y recogimos nuestras canicas para que no se las llevaran al marchar sobre ellas. El contingente era encabezado por un oficial -le pude ver una barra sobre el uniforme- que usaba lentes de armazón quien, al llegar a cierta distancia de nosotros nos indicó: “niños, métanse a sus casas, porque ahora sí les vamos a dar su fin de año a los revoltosos”. Asustados, aceleradamente nos metimos a nuestras respectivas viviendas. Entré y grité a mi madre, quien se encontraba en casa pues llevaba meses sin atender sus responsabilidades como directora de la escuela de comercio de la Universidad de Guerrero, que desde la cocina me respondió: ¿qué quieres, hijo? Llegué a la cocina pasando el pequeño patio central y entré, viendo a mamá con Docha (así llamábamos a la empleada doméstica que hacía cierto papel de nana nuestra) y la cocinera, que estaban atareadas preparando alimentos. Lleno de nerviosismo informé rápidamente a mi madre lo que nos había dicho el oficial y, sin dudarlo, mi madre me dijo: cierra la puerta y ponle el aldabón, lo cual hice rápidamente.

En verdad la situación en Chilpancingo me era incomprensible. Fui testigo de que el inicio del problema estudiantil pareció ser muy temporal, pues realmente cerraron los accesos al plantel un grupo que no llegaba a 20 jóvenes liderados por el estudiante Jesús “Chucho” Araujo. Por lo que llegaba a escuchar de las conversaciones de mis padres, había un problema político en el estado por cuestiones que definitivamente no llegaba a entender, más allá de la situación universitaria. Lo que me dolía era el resultado, pues de forma impensada, mis amigos dejaron de dirigirme la palabra y me convertí, junto a mis hermanos Sergio y Marina, en sombras que ya no nos juntábamos con los demás niños de la cuadra, los Pepes, los Mercado, los Gómez, hijos de “el Chunco”, nuestro peluquero y Luis, hijo único de doña Chilo, la de la Tienda 1-2-3, “el Titarí” Bernardo Castrejón y otros más cuyos nombres ya no guardo. En la cuadra estaba también la tía Enriqueta Queta Cabañas, que vivía solitaria pues nuestra tía bisabuela, doña Elpidia, a quien decíamos “Tiapi”, falleció dos o tres años antes. En la cuadra vivía también, soltero, un funcionario estatal que trabajaba con mi padre, que poco tiempo atrás y tras una larga carrera en el servicio público estatal, había sido ascendido de contralor general de Hacienda a director general, lo que equivaldría ahora a secretario de finanzas. Por ello, y por así decirlo, los mencionados en última instancia éramos los “gobiernistas” de la cuadra.”

 

VII. La Urgente Necesidad de Modernizar la ONU y la Oportunidad para Consolidar la Seguridad Humana, por Víctor Hugo Ramírez Lavalle, es un tema trascendente para el análisis de las relaciones internacionales desde diversos puntos de vista; tal como lo expresa en los siguientes párrafos:

“La dinámica que provocó el fin del enfrentamiento (ideológico-militar) de la Guerra Fría originó el surgimiento de expectativas, cuya tendencia parecía dirigirse hacia una ansiada estabilidad mundial que a su vez permitiría que se obtuviera una real y verdadera colaboración multilateral, así como que se pensara en que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tendría la capacidad de incrementar su presencia en el contexto internacional en la búsqueda de soluciones a una serie de graves conflictos que afectaban -y siguen afectando- la paz y la seguridad internacionales.

Si bien es cierto que la ONU actúo -y sigue haciéndolo- en diferentes oportunidades, su intervención se ha visto muchas veces limitada y hasta coartada no sólo porque los instrumentos que durante mucho tiempo sirvieron de base para una coexistencia pacífica (tratados-acuerdos-convenios) han sido ignorados e “interpretados” de acuerdo a las “necesidades” o a los “intereses y la seguridad nacional” de los países poderosos sino; asimismo, porque los organismos especializados[2], tales como el PNUD, la FAO, la UNESCO, la OIT y la ONUDI[3], e inclusive las distintas Comisiones que se conforman al interior de la Organización ya no responden a las expectativas de la comunidad internacional pero, también dentro de esas expectativas fallidas, mucho han tenido que ver los demás países miembros de la ONU, no sólo por pregonar un “interés” con tintes oratorios de los problemas que aquejan a las Naciones Unidas sino, más importante aún, por la falta de respaldo político hacia las acciones de la propia ONU y de sus diferentes órganos, lo que ha dado lugar a una crisis del sistema multilateral.

Desde luego que hay que tomar en cuenta otros factores de importancia que vinieron a alterar el orden internacional, como lo fue sin duda el ataque terrorista sufrido por los Estados Unidos el 11/9 del año 2001, toda vez que el tambaleante derecho internacional sufrió un cambio fundamental desde el momento que el Presidente George W. Bush decidiera ejecutar acciones unilaterales y que configurara su accionar a través de la doctrina del ataque preventivo, al llegar a “la alarmante conclusión de que el mundo había cambiado de manera sumamente amenazadora para la seguridad (y, de hecho, para la supervivencia misma) de Estados Unidos”[4]. Con esta decisión, el Presidente Bush transformó la legítima defensa preventiva, en el eje de su política de seguridad nacional, haciendo a un lado el derecho internacional y lo establecido en la Carta de la ONU, convirtiéndose, por extensión, en el país hegemon. Asimismo, ésta posición hizo que la búsqueda de alternativas que se habían expresado en el Informe Brahimi[5], así como las aportaciones que los Estados Miembros habían realizado durante la Cumbre[6] y el Foro del Milenio[7] en materia de paz y seguridad, se vieran detenidos.

En este mismo orden de ideas, existen otros factores que han alterado la convivencia entre los países. Así por ejemplo, se encuentran la globalización, entendida esta como “el proceso que ha transformado el contexto general de las relaciones políticas, económicas, sociales y estratégicas en las cuales se encuentran inmersos los principales actores”[8]: los Estados, siendo uno de sus principales efectos la reducción de las esferas de poder de éstos, así como dificultades para controlar importantes actividades en el comercio, las finanzas, las comunicaciones, las tecnologías, etc. Este proceso globalizador, por extensión, erosionó la soberanía estatal, lo que a su vez determinó que el concepto de soberanía, anclado en el eje territorial, perdiera validez conforme avanzaba la globalización. Con ello la seguridad interna en lo particular y la seguridad colectiva en general, sufrieron también una transformación en cuanto a concepto y realidad…”

VIII. México y los datos Gubernamentales en la Era Digital, tema abordado por el Consejero Guillermo Gutiérrez Nieto, en el cual aporta importante información sobre la forma en que nuestro país se ha ido adecuando a las nuevas tecnologías: “Aunque obvio, es bueno destacar que desde hace algún tiempo el mundo está inmerso en la era digital, fundamentalmente porque muchas actividades humanas son realizadas a través de computadoras y la disponibilidad de información es creciente gracias a la tecnología. A la par de esta realidad, y como consecuencia de ella, la cooperación –nacional e internacional- entre gobiernos, industria, comunidades científico-tecnológicas y sociedad civil crece y se diversifica, generando una agenda nutrida de temas en ámbitos como el comercio, las finanzas, las comunicaciones, la seguridad y el funcionamiento de los gobiernos.

En el ámbito gubernamental esta tendencia ha motivado estrategias internas enfocadas a modernizar las funciones propias del Estado, con la aplicación de herramientas de tecnología e informática. Adicionalmente, la colaboración internacional es creciente, tanto de forma bilateral como multilateral. La terminología con la cual se enmarca esta nueva realidad comprende dos aspectos fundamentales: 1) datos abiertos de gobierno (ODG, pos sus siglas en inglés), que conlleva disponibilidad, accesibilidad y reutilización; 2) gobierno digital, que en sentido lato refiere la modernización de los procedimientos utilizados en la generación de bienes y servicios públicos.

Estas dos tendencias –datos abiertos gubernamentales y gobierno digital- son de gran trascendencia ya que contribuyen a que los ciudadanos confíen en la modernización gubernamental, constatando que sus necesidades primordiales son atendidas eficaz y eficientemente; brindan certeza ante los embates de la transformación digital de las economías, y garantizan a los actores económicos nacionales nuevas formas de innovación debido a facilidad para acceder a datos e información oportunos y confiables.

Si bien las dos expresiones son parte de lo digital en el espectro del ejercicio público, este texto se enfoca en los OGP, dejando para una próxima colaboración un análisis específico sobre la aplicación de herramientas digitales en el ejercicio de gobierno, tema con aristas y tendencias específicas.

Algunos de los aspectos fundamentales a tener en consideración cuando hablamos de los ODG son:

  1. Los datos generados por los gobiernos son un elemento fundamental de la transparencia pública.
  2. Este acervo puede ayudar a la ciudadanía a tener un mejor entendimiento de lo que hace el gobierno y de la forma en que lo hace, así como identificar irregularidades o resultados no alcanzados.
  3. Al reutilizar estos datos, los gobiernos mejoran su desempeño y vigorizan su toma de decisiones.
  4. Una mayor disponibilidad de datos y un mayor acceso, además de estimular la participación ciudadana, genera innovación o bienes y servicios con mayor valor agregado, lo cual estimula el desarrollo económico.
  5. La comunicación entre actores es fundamental: de ciudadanos a gobiernos, enriquece la información proporcionada; entre actores gubernamentales, conlleva un fortalecimiento de los datos proporcionados, así como un mayor compromiso respecto a ciudadanos, sector privado y organizaciones civiles.

Adicionalmente, conviene recordar que fue a partir de la década pasada cuando comenzó a configurarse la connotación actual del término OGD, que considera la información del sector público como cualquier dato producido o comisionado por toda entidad pública, y los datos abiertos como aquellos que pueden ser usados reutilizados y distribuidos sin restricciones, sólo reconociendo su fuente y, de ser posible, garantizando que el resultado de su uso también pueda ser compartido.

En años recientes dos tendencias han caracterizado la aplicación de este término. En primer lugar el reconocimiento de principios inherentes a la información gubernamental: completa, primaria, oportuna, accesible, procesable por máquina, no discriminatoria, no propietaria, sin licencia de uso. En segundo, un cambio en la visión de los servidores públicos, quienes dejaron de considerar como objetivo prioritario el binomio trasparencia y responsabilidad pública para establecer una agenda más amplia sustentada en la innovación, la eficiencia y la flexibilidad del gobierno…”

IX. Como corolario del presente número de ADE el editor y autor del presente artículo, debe adoptar y buscar hacer conciencia entre los lectores sobre la importancia de la paz y el desarrollo, para todos los habitantes de la tierra. En ese sentido, no considero un desperdicio del espacio y el tiempo, para reiterar conceptos, ideas y conocimientos que, aunque conocidos, en ocasiones no son practicados. “Los Caminos para la Paz”, contiene palabras de aliento de parte de personajes como el Secretario General de la ONU; así como de líderes espirituales de la iglesia católica, de escritores y pensadores de distintas partes del mundo:Un año, una Década, unA ERA de Paz. Estimados lectores, iniciamos un año nuevo con la esperanza de poder disfrutar de la paz a que todos tenemos derecho. Cabe reiterar que, en términos generales, los propósitos que guían los trabajos publicados en ADE, pretenden invitar al pensamiento profundo, a la reflexión y al análisis.

Los momentos actuales son oportunos para reiterar que, la diplomacia, debe de estar al servicio de la paz, como una forma sublime de comunicación, de diálogo y de convivencia humana. Debemos apelar a las buenas conciencias, para que dicho concepto llegue a formar parte de nuestra cultura y para que se constituya en un mandamiento que guíe nuestras acciones cotidianas.

Asimismo, por ese sendero y con esas bases, se debe trabajar sin descanso, para tratar de alcanzar el desarrollo a que tienen derecho todos los pueblos del mundo; lo cual debería de redundar en un reforzamiento de los diversos trabajos a favor de la paz mundial. Por otra parte, a la luz de acontecimientos bélicos recientes, cabría cuestionarnos si no estaremos pretendiendo una ilusión, o si la paz y el desarrollo compartido, son solamente una utopía.

Ni Silencio, ni Olvido. Esta debe de ser la respuesta de todo hombre o mujer de bien, ante el rompimiento de la armonía o ante el uso y abuso de la fuerza, como método para solucionar las diferencias. En el caso de los profesionales de la diplomacia, no debemos de soslayar la importancia que representa el hecho de que la negociación de buena fe -esencia de nuestro trabajo-, sea dejada de lado repetidamente, para dar paso a las acciones belicistas.

Sobre el particular, viene al caso resaltar que algunas personalidades se preocupan por este asunto, como el líder de la iglesia católica, el Papa Francisco y el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, quienes recientemente sostuvieron un encuentro en el Vaticano, al término del cual se emitió un mensaje conjunto, en el que hacen votos por una Navidad pacífica y un año nuevo bienaventurado. El pontífice hizo un llamado a confiar en el diálogo y la diplomacia para construir un mundo mejor.

Por su parte, el Secretario General de la ONU dijo: “En estos tiempos turbulentos y desafiantes debemos unirnos por la paz y la armonía. Y ese es el espíritu de esta temporada.”

En dicha ocasión el mismo titular de la ONU afirmó que el encuentro fue especialmente significativo por las fechas en que se produjo y se refirió al liderazgo y labor del Papa como la encarnación del espíritu de la temporada: “Está reflejado en su visión, su guía y su ejemplo. Mi más profundo agradecimiento su Santidad, y mis mejores deseos a todos los que estén celebrando, para una Navidad en paz y un bienaventurado año nuevo.”

Confianza. El Papa Francisco, abogó por fomentar la confianza y la buena voluntad entre los pueblos: “La confianza en el diálogo entre las personas y entre las naciones, en el multilateralismo, en el papel de las organizaciones internacionales, en la diplomacia como instrumento para la comprensión y el entendimiento, es indispensable para construir un mundo pacífico.”

Asimismo, el jefe de Iglesia Católica consideró que la Navidad, “en su genuina sencillez, nos recuerda que lo que cuenta verdaderamente en la vida es el amor”.

António Guterres agradeció al Papa Francisco su “compromiso excepcional con el mundo” y su apoyo al trabajo de la ONU. También recordó la visita del pontífice a la sede de la Organización en Nueva York en 2015, cuando los Estados adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan una globalización justa. En esa ocasión, el Secretario General lamentó que, pese a que debería ser una fiesta de paz y buena voluntad algunas comunidades cristianas, entre ellas las más antiguas, no puedan celebrar la Navidad en condiciones de seguridad…”

EL EDITOR / Antonio Pérez Manzano / Enero de 2020

  1. El autor es diplomático y escritor mexicano.
  2. Los organismos especializados son entidades independientes vinculadas a las Naciones Unidas por acuerdos especiales. Presentan informes al Consejo Económico y Social (del que dependen) o a la Asamblea General. Tienen sus propios presupuestos y órganos rectores, sientan sus propias normas y directrices y dan asistencia técnica y otros tipos de ayuda práctica en casi todas las esferas de la actividad económica y social. Fuente: Centro de Información de las Naciones Unidas
  3. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); Organización Internacional del Trabajo (OIT); Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).
  4. Albrigt, Madeline K. “¿Puentes, bombas o bravatas”. Foreign Affairs en español. Vol. 3, Núm. 4, 2003. p. 3.
  5. Bajo la dirección de Lakhdar Brahimi, ex ministro de Relaciones Exteriores de Argelia, el “Informe Brahimi” tuvo por objeto elaborar una serie de recomendaciones sobre cómo mejorar todas las actividades de la Organización en materia de paz y seguridad.
    Partiendo de la premisa de que durante la última década la ONU no había logrado superar con eficacia el reto de proteger a los pueblos del flagelo de la guerra, el Informe propuso una serie de herramientas clave para hacer más operativas a las fuerzas de mantenimiento de paz, y así cumplir eficazmente con su mandato. El objetivo era dotar de medios y respaldo a las misiones de paz a fin de mejorar la operatividad y resultados de dichas operaciones que acomete la Organización.
  6. “Cumbre del Milenio”. Nueva York (sede de las NNUU), EUA., septiembre del 2000. http://cinu.org.mx/temas/paz_seguridad/reforma_pk.html
  7. “Foro del Milenio”. Nueva York, (sede de las NNUU) 22-26 de mayo de 2000.
  8. “Rojas Aravena, Francisco. “La CES del hemisferio americano. La difícil construcción de consensos”. Foreign Affairs en español. Vol. 3, Número 4, 2003. p.173.

 

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