EN MEMORIA DEL EMBAJADOR FEDERICO URRUCHÚA DURAND 1940-2018. Por Antonio Pérez Manzano

Como miembro del Servicio Exterior Mexicano (SEM) me siento muy honrado por haber tenido la oportunidad de convivir con un ser humano como el embajador Urruchúa Durand.

Su paso por el SEM dejó una huella imborrable, que las nuevas generaciones deberán tomar como ejemplo para observar en sus propias carreras las virtudes y las capacidades que le permitieron llegar al nivel más alto de nuestra privilegiada profesión. En más de una ocasión actuó como líder o representante de los miembros de la Asociación del SEM – ASEM, defendiendo los derechos de sus agremiados y sus familiares.

Estoy seguro que también como esposo y como padre, supo brindar amor, protección y apoyo a su familia, en cualquier tiempo y circunstancia que se presentara en sus vidas. Asimismo, como amigo también supo ofrecer un buen consejo y apoyo a quien lo necesitaba.

A continuación un breve currículum vitae que lo muestra profesionalmente:

• Nació en la ciudad de México el 21 de septiembre de 1940. Licenciado en derecho por la UNAM, realizó un curso de postgrado en economía en el Colegio de México. Empezó a trabajar en la Secretaría de Relaciones Exteriores en 1960 y en agosto de 1966 ingresó al Servicio Exterior Mexicano (SEM). En febrero de 1981 ascendió al rango de Embajador.

• En la Secretaría se desempeñó como Jefe de Convenios y Tratados Internacionales (1960); Ayudante del Segundo Subsecretario (1963-1964); Secretario Privado del Subsecretario (1965-1971); Director General de Conferencias y Organismos Autónomos (1979-1981); Director General de América Latina y el Caribe (1994-1995); Director General de África y Medio Oriente (1999-2001). Asimismo, se desempeñó como Asesor del Presidente de la Comisión de Personal en asuntos del Servicio Exterior (2001-2002).

• En el exterior estuvo comisionado en la embajada en Canadá (1970-1971); Jefe de Cancillería en Italia (1975); Encargado de Negocios en Albania (1975-1976); Asuntos Culturales en España (1977-1978); Jefe de Cancillería en Panamá (1978-1979). En calidad de Embajador estuvo acreditado en Jamaica (1981-1985); El Salvador (1985-1989); Belice (1989-1994); en el Perú (1995-1998) y Vietnam (2002-2005).

• Distinciones: EL Gobierno del Perú lo condecoró con la Orden del Sol en grado de Gran Cruz; La República Federal de Alemania, con la Orden al Mérito en grado de Oficial; el de EL Salvador, con la Orden Nacional José Matías Delgado en grado de Gran Cruz Placa de Plata. De acuerdo con la Ley del Servicio Exterior Mexicano, se jubiló el 21 de septiembre de 2005.

• Como antes se dice, su sensibilidad gremial lo llevó a formar parte de la Asociación del Servicio Exterior Mexicano (ASEM), en la cual se desempeñó como tesorero y como secretario. Fue el décimo noveno Presidente entre 1994 y 1995; posteriormente, el vigésimo séptimo, entre los años 2007 y 2009.

• El Embajador Urruchúa en vida fue un buen esposo, excelente padre, ejemplar compañero del SEM y destacado integrante del grupo de embajadores y cónsules jubilados.

• Como parte de sus actividades académicas ofreció conferencias en distintas instituciones y entrevistas a diferentes medios de comunicación. En marzo de 2007 impartió un curso de actualización en relaciones internacionales, para profesores de la FES Acatlán, UNAM.

• Entre sus últimas obras escritas, en de octubre de 2018 me honró al escribir el Prólogo a la Segunda Edición del libro titulado: “La Diplomacia. Fundamentos para su Estudio y Práctica, de Antonio Pérez Manzano, Ed. Trillas, México, 2018. Por lo cual le estoy muy agradecido.

• Falleció el 27 de diciembre de 2018. ¡Descanse en Paz!

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